Balanceándome sobre palabras ajenas, arrancadas de la boca mensajera que me llama cuando soy, me pierdo en la decisión de optar por escribirlas o dejarlas ir; me alimento de opiniones y de ocasos diluyentes de la verdad óptima de esta vida; me dejo llevar..
Por primera vez, encontré esa mirada tenue, acompañada por una lengua misteriosa que conoce mis pasos desde otro ángulo más preciso que aquel que se llevó mi confianza; encontré el cuidado y el calor, alojados en los brazos que hace más de un año me acompañan; encontré la paz y la felicidad anhelada por cada segundo soñado; y me dejo llevar..
Y me dejo llevar entre balanceos incoherentes de mi mente que, en algunos momentos, se pierde en esta fluctuación alucinógena que agobia mi subconsciente, y me impide dormir..





